viernes, 26 de mayo de 2017

“La arrogancia de quien desprecia”.

Una avería en la red ha retrasado esta entrada hasta las cuatro y media de la tarde.

Susana Díaz flanqueada por Rubalcaba, González, Zapatero y Guerra, durante la presentación de su candidatura el pasado 26 de marzo.

Ctxt publica en su editorial el siguiente artículo de Willy Veleta. ¿Que quién es ese Willy? Villy Veleta nos advierte en su presentación que “viene de otro planeta, de hecho ha tenido jefes tan variopintos como Ted Turner, Juan Pablo II, ZP, Paolo Vasile, Pedro Piqueras, José María Carrascal, Pedro J. Ramírez, Antonio G. Ferreras, Juan Luis Cebrián, Coca Cola y ahora Miguel Mora. Nunca ha aceptado tomarse una paella con Martínez Pujalte ni con ningún político pero todos le tratan como el novio que su hija siempre quiso tener”. Pero dejemos que nos explique lo de “arrogancia de quien desprecia”. “Los afiliados al Partido Socialista Obrero Español dejaron el domingo bien claro que no, que no se puede tirar por la ventana a un secretario general que fue elegido de manera directa por los militantes y que no se puede dar el gobierno de la nación al partido más corrupto del país, el PP, y al presidente que más ha abusado de las instituciones democráticas, Mariano Rajoy…

“Las primarias –insiste Willy Veleta– han devuelto a Pedro Sánchez a la secretaría general y lo han hecho con bastante holgura. No será fácil plantarle cara en el inmediato Congreso del PSOE, como pareció dar a entender Susana Díaz en su desabrida comparecencia del domingo. La presidenta de la Junta de Andalucía ha sufrido una derrota clara, que le deja en muy mala posición. Basó toda su campaña en la inexplicable consigna ‘yo gano’, y ha resultado que pierde, y por mucho. Atrincherarse en Andalucía no debería ser una opción, porque la experiencia demuestra que en los partidos políticos que se fracturan (y en este caso, además, la fractura la provocaría Díaz) se producen continuos movimientos y, en términos generales, a favor de quien tiene más expectativas de futuro.

“Sánchez posee ahora mayor legitimidad que antes dentro de su partido y dispone de un relato que siempre es atractivo de cara al exterior: ha superado infinidad de obstáculos y el menor de ellos no ha sido la frontal oposición del establishment político, económico, intelectual y mediático. Los brutales editoriales de El País, de una irracionalidad sorprendente, han logrado probablemente que no quede vivo uno solo de sus lectores, pero no han hecho mella en las expectativas del candidato. Una brutal exhibición de intereses espurios y una brutal demostración de falta de influencia y de desconocimiento de su propio país, con mayúsculas y minúsculas; es verdaderamente un balance estremecedor para la cúpula directiva del otrora diario de referencia.

“El fracaso de la línea de ataque contra Pedro Sánchez demuestra que han cambiado muchas cosas en el escenario político español. Su victoria interna no se traduce, sin embargo, en una victoria externa: la izquierda española continúa dividida, no entre dos ramas del PSOE, como Díaz pretendía creer, sino entre dos partidos diferentes, PSOE y Podemos. Pablo Iglesias ha optado por presentar una moción de censura al PP que se debatirá dentro de pocas semanas y que, como el propio Iglesias reconoce, no tiene posibilidad de prosperar. Sánchez podría intentar encabezar la suya dentro de un periodo de tiempo más largo…

“A nivel interno –concluye Willy– Sánchez debería fijar tres prioridades en la política económica que va a defender: 1) derogar una reforma laboral que ha hecho de lo precario lo estructural y lo habitual, y que ha dado todo el poder dentro de la empresa a una de las partes de la misma, el empresario, en detrimento de los asalariados y los sindicatos; 2) una reforma fiscal que equilibre los impuestos que paga el capital con los que paga el trabajo, y que genere los ingresos suficientes para tener un porcentaje de gasto social equivalente al menos al de nuestros países vecinos, y para activar la inversión pública, verdadera pagana de la crisis; y 3) una reforma energética que limite el poder del oligopolio eléctrico y, como consecuencia, que elimine la pobreza energética y, sobre todo, que sea eficaz en la lucha contra el cambio climático, el problema más importante para esta y las próximas generaciones. Nada más, pero nada menos”.

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Hoy, viernes, 26 de mayo, a las 19 horas, se presenta en la Asociación de la Prensa  la novela “A sotavento”, de Santiago Miró. Intervienen:
-           José Luis Moreno-Ruiz, escritor, traductor y periodista.
-           José Luis Morales, periodista, escritor  y miembro de La Comuna.
-           Josep María Orteu, editor de La Tempestad.
-           Santiago Miró, periodista y autor de la novela.
Presenta y modera el acto José Luis Moreno-Ruiz.
En la Sala de Actos de la Asociación  de  la Prensa (Calle Claudio Coello, 98)

jueves, 25 de mayo de 2017

La Iglesia se apropia de 49 propiedades en Zaragoza por el método de la inmatriculación.

La Iglesia se apropia de templos, cementerios, pisos, campos y hasta un frontón en Zaragoza.

Entre 1981 y 1988 la iglesia Católica anotó a su nombre en el Registro de la Propiedad la titularidad de 14 iglesias zaragozanas, once templos rurales, cuatro ermitas y otros tantos cementerios, según señala la documentación remitida por los registradores al ayuntamiento de la capital aragonesa, que también recoge cómo el arzobispado y las parroquias registraron en ese periodo siete casas parroquiales, varios pisos, huertos y campos e, incluso, un frontón ubicado en Garrapinillos hasta sumar 49 propiedades. La práctica totalidad de esas inscripciones fueron realizadas por los procedimientos de la inmatriculación, por “consolidación de dominio”, un trámite que consiste en anotar la posesión de un inmueble tras extinguirse el usufructo por el que lo disfrutaba otra persona, y “en virtud de certificación”. También hay tres por compraventa.

Las inscripciones de 28 de los 29 templos (todos salvo la del Sagrado Corazón), los cuatro cementerios y las cuatro ermitas, ubicadas en los barrios rurales de Peñaflor, la Cartuja Baja, San Gregorio y Movera, fueron realizadas antes de que, en 1998, el Gobierno de José María Aznar levantara el veto que, desde 1946, prohibía a la iglesia registrar a su nombre inmuebles dedicados al culto. Nadie puede discutirle ya a la iglesia la propiedad de esos templos, como los de Santiago El Mayor, San Pablo, Santa Engracia, San Gil o San Miguel de los Navarros, al haber pasado más de 30 años desde su inscripción registral y haberlos poseído pacíficamente durante esas tres décadas. Ocurre lo mismo con los cementerios de Monzalbarba y de Torrecilla de Valmadrid. Por el contrario, ese plazo no ha concluido otros edificios emblemáticos de la ciudad como la basílica del Pilar (vence el 5 de abril del año que viene) y San Juan de los Panetes (enero de 2019), ni con los cementerios de Juslibol (mayo próximo) y Movera (Mayo de 2027). Todas las inscripciones, en cualquier caso, se produjeron mientras el arzobispado de Zaragoza estuvo dirigido por Elías Yanes, expresidente de la Conferencia Episcopal.

“En unos meses de 1987 fueron registrados más de veinte inmuebles”, destaca el alcalde. Este anota que “la jerarquía eclesial debería darse cuenta de que los tiempos están cambiando, y, si durante treinta años se han hecho estas cosas con la complicidad de la clase política, ahora la ciudadanía exige otros modos de acceso a la información y de contrastar argumentos”. La documentación del registro se ha conocido en pleno conflicto entre el Ayuntamiento de Zaragoza y el arzobispado por la titularidad de la catedral de La Seo  y de las iglesias de La Magdalena, Santiago el Mayor y San Juan de los Panetes. El consistorio ha recurrido el auto por el que, hace unos días, la magistrada del Juzgado Contencioso número 5 de Zaragoza decidió suspender el acuerdo por el que la junta de gobierno municipal ordenara a los Servicios Jurídicos que iniciaran las acciones legales para reclamar la titularidad pública de esos edificios. Pedro Santisteve, alcalde de Zaragoza, reclama “el derecho de los ciudadanos a conocer” las propiedades de “una entidad privada” como la iglesia. Y añade: “Tenemos el derecho a saber”.

Ese acto de conciliación, que terminó sin avenencia, abre un nuevo periodo de treinta años para que las administraciones puedan litigar en los tribunales por la titularidad pública de los cuatro templos al arzobispado y a las parroquias. “Nunca hemos reclamado la propiedad para el ayuntamiento. Defendemos que se trata de bienes de dominio público; es decir, de todos”, anota Santisteve. Por su parte, Mayte Pérez, consejera de Educación y Cultura del Gobierno de Aragón, en respuesta a una pregunta de Amparo Bella, parlamentaria de Podemos, asegura en las Cortes que los servicios jurídicos del Gobierno autonómico están estudiando la posibilidad de disputarle a la Iglesia la titularidad de las catedrales de Jaca, Tarazona, La Seo y Roda de Isábena, todas ellas inmatriculadas.

miércoles, 24 de mayo de 2017

La tauromaquia, un moribundo mantenido vivo con subvenciones.




Vanesa Rodríguez publicaba el pasado miércoles en Eldiario.es un curioso reportaje bajo este título, con dibujos de El Roto. “Las mulillas –dice éste– arrastran al desolladero un cuerpo al terminar la faena. Es el fin del espectáculo, de la 'fiesta nacional'. El público aplaude enfervorecido en los tendidos. Agitan sus pañuelos blancos pidiendo al presidente los trofeos del animal. Una oreja. La otra. ¡El rabo! Pero, en esta ocasión, no vemos un toro ensangrentado, con la lengua fuera, rebozado por el albero al son de los cascabeles. El arrastrado es el torero. Porque esta no es la imagen de una tauromaquia al uso: esta es la de El Roto”. Andrés Rábago, más conocido como El Roto, ilustra las  columnas antitaurinas escritas por  su compañero, Manuel Vicent a lo largo de más de 20 años al calor de eventos como la Feria de San Isidro. Son textos críticos y directos que no se andan con ambages, empezando con un lema que grita en la primera página: “Si el toreo es cultura, el canibalismo es gastronomía”. Son 36 ilustraciones que salpican las páginas de AntiTauromaquia (Random House) “como 36 banderillas, dirigidas a clavarse en la conciencia de aquellos que todavía defienden ese espectáculo”.

Según explica El Roto, en la plaza no se le ve: “Nadie ve al toro. Si lo viesen, serían incapaces de estar allí. Saltarían al ruedo a detener al torero, gritando: ‘¡Pero qué está haciendo! ¡Está usted loco! ¡Pero si no le ha hecho nada!’, enfatiza el dibujante. Un animal invisible que es torturado sin tregua en un cruel juego de espejos en el que el público se ve reflejado en el matador. ‘El toro es un comparsa’, añade, ‘los espectadores solo ven al torero porque, en el ruedo, se ven a sí mismos y se figuran allí delante”. El Roto se documentó buscando información gráfica, centrándose en la etapa en la que se produjo la transición previa al boom de las corridas con la explosión del turismo en los años 60. “Busqué en las revistas, como El Ruedo, que es muy interesante desde el punto de vista sociológico. Y a partir de ahí fueron surgiendo algunas ideas”.

En la serie, se reflejan las distintas fases de las corridas de toros, desde las dehesas hasta el matadero. En ocasiones, los toros hablan. “No creo que los toros piensen lo que dibujo”, cuenta el ilustrador sobre los aforismos que introduce a veces en sus estampas. “Nosotros somos incapaces de conocer al animal por dentro, pero podemos, sin más, como seres vivos, imaginar lo que eso les puede suponer”, expresa. Y El Roto se imagina a los toros hablando con el matador “Llueven libros en lugar de almohadillas en el ruedo, el capote se transforma en un lienzo y el estoque en un pincel. Toreros que salen a hombros de indigentes después de haber bordado una faena matando moscas. Toreros que sonríen pese a haber sido corneados, de tan valientes que son”.

“Muchas imágenes tienen un contenido casi metafórico y no se pueden traducir directamente a palabras porque entonces serían literatura”, explica El Roto sobre sus creaciones más crípticas. “Es algo que te produce sensaciones y esa es la función de una buena imagen, despertar algo en ti: emociones, sensaciones, estados de ánimo”, añade. A veces, transmiten rabia. “Tenemos que cambiar de Gobierno”, clama tajantemente el dibujante ante el hecho de que se sigan dando subvenciones a la tauromaquia y además sin transparencia, “en un territorio poco claro”. Arremete también contra la bajada del IVA a las corridas de toros: “Lo han bajado a un 10% mientras que al cine lo mantienen al 21%. Es un escándalo mayúsculo”.

En sus viñetas nos encontramos con banqueros, curas y hasta con un Franco torero. Son los toros reivindicados desde la derecha y, en ocasiones, desde la izquierda. Aun así, ve cómo surgen “movimientos a favor de un mejor trato a los seres vivos, a los que necesariamente deberíamos considerar como hermanos menores” y lamenta que pueda “haber una pequeña partida de gente” que hoy en día abogue por lo contrario. Los argumentos de los taurinos son para El Roto “adornos” y una manera de “lavar la imagen de lo que, en algún lugar de ellos mismos, claramente les avergüenza”.


Manuel Vicent critica en AntiTauromaquia que los toros sigan ocupando espacio en las páginas del diario en el que escribe y pide no darle cobertura para que “el lector sensible no tenga que pasar por la humillación de contemplar”, en la sección de Cultura de El País, “esa morcilla acribillada y sangrante que un día fue un bello animal”. El Roto también considera inadecuado que se dedique espacio a los toros en Cultura, o “que simplemente, se le dedique una página a algo así”. Y destaca que para él las lecturas de esas crónicas “reflejan la decadencia y la miseria del espectáculo”.

“Solo con leerlo te das cuenta de que es algo muerto. Lo que se llama ‘la fiesta’ está en una clara decadencia, es un moribundo que se mantiene vivo artificialmente a través de subvenciones”, señala. Y lamenta que, por este motivo, “todavía falte algún tiempo” para que podamos ver el fin de este muerto viviente que son las corridas de toros, “una decadencia penosa con la que habrá que acabar en algún momento! Tal vez sea solo cuestión de darle la puntilla.